Las plantas armadoras de vehículos en el norte y centro de México aceleraron durante este año la integración de cobots (robots colaborativos) en sus líneas de producción. A diferencia de la robótica industrial tradicional, que operaba en jaulas de seguridad aisladas, la nueva generación de autómatas está diseñada para interactuar de forma segura y fluida con los técnicos humanos.
Gracias a sensores de proximidad y algoritmos de aprendizaje automático, estos brazos robóticos asisten en tareas de alta precisión y ergonomía compleja, como el atornillado de componentes y el sellado de carrocerías. La industria reporta una disminución del 30% en los tiempos de ciclo y una mejora significativa en la prevención de lesiones laborales por esfuerzo repetitivo.